¿Es posible hacer genealogia con una ficha catastral? Es posible hacer genealogía con una ficha catastral.

Es muy común, sobre todo entre principiantes, tender a identificar investigación genealógica con tres o cuatro tipos de fuentes y un par de archivos, y se desconoce o se olvida que hay muchísimo más y que desde una gran variedad de documentos se puede extraer información valiosa que nos ayude a recomponer nuestra genealogía y nuestra historia familiar.

La necesidad y la experiencia son maestras que guían y enseguida llega el momento de hablar de expedientes, matrículas y protocolos notariales. Pero todavía podemos seguir mas allá. Podemos seguir por los archivos militares, podemos seguir por los archivos municipales y podemos seguir y seguir, porque cuando se acaban las posibilidades de la documentación más básica no hay que despreciar que la nos ofrecen todas las demás.

Algunas veces será por mera casualidad que encontremos un nombre y un apellido en cualquier tipo de documento en cualquier tipo de archivo en algún lugar que no esperábamos, lo que podría ser una pista que nos indique, al menos, que nuestro antepasado estuvo allí.

Otras veces se trata de aprovechar cualquier elemento conocido de su biografía para poder tirar del hilo: su lugar de residencia, su profesión, sus posesiones… Un expediente matrimonial puede ser una rica fuente de datos biográficos que nos lleven a lugares y archivos nuevos, a una hoja de servicios en el ejército, a un archivo municipal o a los las partidas sacramentales de un pariente, un amigo o un socio que podrán servirnos de testigos.

Estos dias estoy investigando la historia de una familia de labradores torreros zaragozanos, los Blanque o Blánquez. El viaje esta siendo fascinante y estoy profundizando en aquella Zaragoza de entre mediados del XVIII y finales del XIX y todas las transformaciones políticas económicas y sociales que tuvieron lugar en ese tiempo. Mi interés viene en esta ocasión por su relacion con mi rama zaragozana, la de los Asirón. La hermana de mi cuarto abuelo, María Asirón, se casó con un Blanque, Pablo, y se convirtió en la tía “rica” de la familia. Hace tiempo que esta familia me intrigaba, me preguntaba de donde venían, si siempre habian sido labradores torreros, si tenían mucho dinero o simplemente tenían cierto acomodo, cómo llegó uno de ellos a casarse con mi tía cuarta abuela… Mientras investigaba otra cosas iban apareciendo por libros y legajos retazos y esbozos de esta familia de los que tomaba nota o pedía copia. Y en los días en que investigaba la genealogía del barrio de la Cartuja Baja me encontré con al hoja de catastro de un tal Joseph Blanque:

Joseph Blanque

(…)

Bajase el resto del numero 1 que corresponde a Miguel Blanque , Manuel Blanque y Pantaleón Lacambra por testamento de Joseph Blanque mayor ante el vicario de Altavás constó en 1791.

En un solo documento pude reconstruir dos generaciones que podrían corresponder (como así fue) a la familia de mi pariente. Tal y como he confirmado después, Joseph era el hijo de Joseph Blanque mayor , Miguel y Manuel sus hermanos y Pantaleón el cuñado, esposo de una hermana. Y en la misma hoja también nos cuentan que heredó un olivar de un tal Clemente Tomás, que ha resultado ser su suegro. Y buscando a su vez las hojas catastrales de los nombres relacionados con Joseph pude ir recomponiendo lo que parecía la red familiar y de relaciones sociales porque es frecuente que muchas transacciones y negocios (cesiones, testamentos, capitulaciones, ventas) se hicieran entre familiares y conocidos. Cruzando estos datos con libros parroquiales, padrones y matrículas, nuestros antepasados no solo acaban teniendo, además de nombre, una personalidad y una historia particular sino además un barrio, un circulo familiar y personal, unas costumbres, rutinas, preferencias y una forma de vida.

Todavía hoy muchos responsables de archivos no eclesiásticos están convencidos de que en sus estanterías no guardan información genealógica sino actas, contratos, informes y otras cosas que consideran que no son de nuestro interés. Lo comenté hace tiempo en este artículo donde me desahogaba de algunos encuentros con secretarios de ayuntamientos. A veces nos encontramos con que tenemos que hacer cierta pedagogía con respecto a lo que es la genealogía y cuales son sus fuentes.

Pero primero tenemos que empezar por nosotros mismos, los propios genealogistas. Preocuparnos de conocer nuevas fuentes y mejorar nuestras técnicas, ampliar conocimientos. No es algo inalcanzable. En Internet podemos encontrar grupos, webs, blogs, libros y cursos como este que hacemos en Musópolis. Solo hay que ponerse y teclear en las barras de búsqueda de nuestro navegador favorito.

Solo así seremos capaces de transmitirlo a quienes nos tienen que abrir las puertas de los archivos y guiarnos por ellos. Y lo que es mejor, a lo mejor hasta empiezan a tomarnos en serio.