En estos tiempos de virus, pandemias y demás catástrofes no podemos evitar el volver la cabeza hacia atrás para recordar que hace 102 años el mundo se enfrentó a una situación inquietantemente parecida. Me refiero, como no, a aquella agresiva epidemia de gripe que se llevó millones de vidas en 1918, justo cuando terminaba la catástrofe de la I Guerra Mundial.

Curiosamente, no he localizado muchos antepasados míos que hayan sido víctimas de epidemias históricas (salvo unos cuantos que murieron de tifus tras los sitios de Zaragoza, pero eso ya lo contaré otro dia) pero lo cierto es que muchos antepasados de mucha gente si sufrieron estas tragedias. Y en peores condiciones, porque no tenían la suerte de contar con los adelantos técnicos ni médicos, ni con un “estado del bienestar” ni con toda la información de la que disponemos ahora. A lo mejor si nos preocuparamos más de nuestro pasado seríamos mas capaces de valorar el presente y no aprovecharíamos tan mal todas estas ventajas.

Cuando revisas libros parroquiales, si estás atento, de pronto “canta” el que los fallecidos ocupen páginas y páginas del mismo mes, o que mueran más o menos párvulos de lo normal. Eso suele significar que has llegado a un momento de epidemia o de mortalidad excesiva. Si estás atento o sencillamente, como es el caso, que el cura haya tenido a bien hacer la anotación gripe bajo el nombre del finado. Y entonces -a mi me pasa- te empieza a picar la curiosidad. ¿Quienes murieron?¿Qué edades tenían?¿Cuántos eran de la familia que estoy investigando?¿Cuándo empezó y acabo la epidemia? Y sobre la marcha voy tomando alguna notas.

La mal llamada gripe española comenzó en realidad entre marzo y abril de 1918 en los campamentos militares de Estados Unidos donde se agrupaban las tropas que iban a ser enviadas pronto a Europa a finiquitar la I Guerra Mundial. Dada la situación y para no poner en alerta al enemigo, las autoridades se callaron que en los barcos, además de soldados, enviaban otras cosas. El virus hizo su entrada en Francia y se extendió rápidamente por ambos lados del frente llegando a las grandes ciudades. Al igual que hoy, entonces también creyeron que los adelantos médicos serían suficientes para enfrentarse a la enfermedad, pero no tardaron en colapsarse los hospitales. El proceso era rápido: si pertenecías al 10-20 por ciento de infectados que morían, en tres dias estabas ya en el otro barrio.

Pero fue la segunda oleada, entre septiembre y noviembre, la que alcanzó a los municipios pequeños. Parece que a la Ribera Baja llegó con cierto retraso, ya que fue durante el mes de octubre cuando alcanzó su apogeo en todo el país. En Sástago, el primer fallecido llegó a finales de ese mes. El 27 de octubre de 1918 murió Andrés Tremps Roza, de 29 años y al día siguiente Matías Guallar Agullo, de 27. Edades similares ¿Tal vez se conocían?¿Tal vez cogieron el virus juntos en una aguardentería después de ganarse el jornal del dia? Es posible que se lo trajeran de los pueblos del entorno, donde en ese momento la epidemia estaba remitiendo.

De los que murieron, 22 eran hombres y 12 eran mujeres… ¿menos distancia social, más vida en la calle (trabajo, ocio) de ellos y mas precaución de ellas?. En cuanto a edades, hay absolutamente de todo, desde 11 meses a 74 años pero si la nuestra es una pandemia que ataca sobre todo a los más mayores, en aquella llama la atención la gran cantidad de gente joven, de esa que hoy no se consideraría poblacion de riesgo y si productiva (17 muertos entre 20 y 40 años). Eso significa, entre otras cosas, viudos y viudas que quedarían solos con niños pequeños. Un drama personal, social y económico.

Entre los que cayeron, el propio párroco Manuel Ropiñán. El último de la lista, Saturnino Minguillón Fandos, el 29 de noviembre. Después, no aparecen mas fallecidos con gripe y la estadística vuelve a la normalidad. El año anterior había habido, en total, 58 defunciones. En 1916, también 58, en 1915, 52… en 1918, 118, es decir, el doble de lo normal. 34 de ellos de gripe solo entre octubre y noviembre. Si el índice de mortalidad es fiable, habrían sufrido los síntomas entre 150 y 300 sastaguinos en apenas un mes (en 1857 tendría unos 3000 habitantes). De si Sástago sufrió las siguientes olas de la pandemia, que las hubo, no se nada porque esos libros ya no están en el Archivo.

10.000 personas murieron en Aragón durante aquella epidemia. 200.000 en España. En todo el mundo se pudo haber llegado a los 50 millones de muertos.

Y por como van las cosas y leyendo como se fueron sucediendo hace 102 años, no hemos aprendido nada.