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Esta semana he podido volver al archivo después de tres meses en barbecho y, cómo cuando volvía al cole, he tenido que hacer de nuevo la mochila, que descansaba abandonada en un rincón. Ya casi ni me acordaba de qué había dentro y he tenido que ponerme al día de lo que es necesario, imprescindible o recomendable llevarse.

La mochila ha quedado finalmente un  poquillo comprimida por aquello de no llevar demasiado bulto pero aun así no he echado de menos nada. Cosas de llevar ya tiempo en esto y saber qué necesito y qué no según que vaya a investigar y dónde. Pero, ya que estábamos, he decidido aprovechar el repaso mental para hacer un listado del kit esencial del investigador genealógico.

  1. Lápiz. El ítem fundamental. ¿Qué vas a hacer cuando tengas ante ti ese documento lleno de datos fantásticos? Pues hasta hace no tanto lo único que se podía hacer era anotar con lápiz y papel. Las moderneces electrónicas son una cosa que por suerte se han ido inventando en las últimas décadas  y aun así no hay que fiarse: normas restrictivas respecto a reproducción, baterías que fallan,  ordenadores que se toman vacaciones… Un lápiz nunca falla (bueno, todo puede pasar). Mejor aún es un lápiz de minas con goma de borrar incluida, para no estar todo el rato sacando punta. O al menos es mi opción favorita.
  2. Una carpeta con folios en blanco. En algún sitio hay que escribir con ese lápiz, evidentemente. Si te has levantado despistado, es fácil que los encargados del archivo tengan tanto hojas en blanco como lapiceros, pero por si acaso lleva siempre tu carpeta con tus folios y tu lápiz de minas. Ese es el kit fundamental. Lo demás ya sólo es recomendable.
  3. Signaturas. Si el archivo tiene buscador online, úsalo y anota en casa los documentos que pienses mirar. Ganarás un tiempo precioso y se lo pondrás fácil a los archiveros. Para los novatos: la signatura es el numerito identificativo del documento, legajo, expediente, caja, etc. que permite su localización. A veces es un numero de tres o cuatro cifras y otras una larga lista de letras y números.
  4. Cámara/móvil. Llévate una cámara siempre que puedas y pregunta -que por preguntar no pasa nada- si está permitido hacer fotos. Y también si está permitido entrar a la sala de consulta con el móvil porque un buen móvil con una buena cámara ocupa poco espacio en tu mochila y poder fotografíar los documentos permite poder acceder a más en el mismo tiempo y luego trabajarlos con tranquilidad en casa.
  5. Lupa. Aunque seas un investigador novato joven y con vista de lince, no te fíes. A lo largo de la historia ha surgido una raza de escribanos con una asombrosa habilidad para escribir con letras diminutas o para aprovechar al máximo el espacio. Forzar la maquinaria para leer algunas grafías que encima parecen escritas por liliputienses es un ejercicio agotador y hay que cuidar esa vista de lince, joven aprendiz.
  6. Guantes de algodón. ¿Hay algo más incómodo y desesperante que intentar abrir la bolsa de plástico de la frutería con los guantes de plástico puestos? Pues la verdad es que no, pero pasar páginas y manipular documentos con unos guantes de algodón puestos, también tiene su miga. Aún así, deberías contar con ellos siempre en tu mochila. Es posible que algún día llegues a un archivo y resulte que son obligatorios, además de que ayudan a la conservación del patrimonio. Y a nosotros nos gusta mucho conservar el patrimonio ¿verdad?
  7. Estadillos y fichas. En el principio era el caos. Ahora mismo miro mis anotaciones de los primeros tiempos y es un auténtico batiburrillo de datos de aquí y de allá que muchas veces no tienen ni siquiera que ver unos con otros. ¿Carácter desordenado  o exceso de entusiasmo? No sé, pero a mí hacerme mis propias planillas, estadillos y formularios me ha dado la vida, así como crear un sistema de anotación que otro día ya os contaré si queréis. Es mucho mejor recopilar los datos que se han obtenido de un tomo de bautismos si desde el principio llevan un sistema y esta todo en su sitio y ordenado, porque eso facilita muchoque luego podamos analizarlos y ordenarlso en el árbol sin volvernos locos. En esta misma web puedes encontrar plantillas aunque al final las que nos fabriquemos nosotros mismos serán las que se ajustaran perfectamente a nuestras necesidades.
  8. Portátil o tablet. No creo que sea un elemento fundamental pero según para que momentos y ocasiones es una gran ayuda. Si, por ejemplo, necesitamos transcribir un texto o recoger datos en el mismo archivo y no queremos perder tiempo haciéndolo primero a mano y luego a ordenador; o si queremos introducir directamente la información en el árbol genealógico o tenerlo a mano para consultar  y revisar. Cada uno tiene que decidir si le sale a cuenta cargar con el trasto. En el caso de las tablet, a su favor tienen el que pueden sernos útiles también como cámara de fotos.
  9. Dinero. Puede que encargues copias de documento y tengas que dejar una señal o pagarlos en el acto. O puede que vayas a un archivo parroquial y quieras quedar bien con el párroco dejando algo en el cepillo. O puede que te encuentres a alguien y quieras invitarle a un café… Por cierto, yo cortado descafeinado de máquina.

Distopic bonus track: mascarilla, gel y guantes. No podía faltar, en tiempos de coronavirus, esta recomendación fundamental ya que te van a pedir en todos los lugares que uses mascarilla. Y si no te la piden, deberías llevarla, por responsabilidad. En casi todos los archivos te proporcionaran gel y guantes, pero una botellita pequeña, por si acaso, no ocupa mucho sitio y te permite mantener la higiene de manos en cualquier momento y circunstancia (de hecho yo siempre he llevado una, por higiene y cuidado de los libros, por si voy a un sitio que no tiene lavabo).

Y nada más, espero que os sirvan mis recomendaciones y consejos. Y si tenéis alguna otra propuesta o alguna opinión distinta, estoy abierta a comentarios a través de mi perfil de facebook. ¡Suerte!