Hoy os voy a confesar que me considero una divulgadora militante contra el engaño de los “escudos de apellidos”, lo cual a veces creo que puede llegar a hacer pensar que no me gusta la Heráldica. Al revés ¡me encanta!

En realidad los escudos tienen mucho que ver con la genealogia, pero no de la manera que mucha gente cree. El problema está en que pensamos que todo se reduce a tener un escudo, o que un libro de escudos resuelve nuestra genealogía. Por eso considero que lo primero es quitar esas ideas de nuestra cabeza que solo van a lastrar nuestro comienzos.

Sin embargo, si tu familia es de rancio abolengo aristócrata o descubres algun noble en tu familia, puede que los escudos te ayuden. De hecho, son una fuente más en la investigación histórica y genealógica. Como antiguamente la genealogia era una ciencia muy relacionada con estos estamentos, de ahí vienen todas las confusiones y que todos pensemos que van indisolublemente unidas. Y van unidas, pero no indisolublemente. Todo depende de lo que necesitemos saber. Y si tu abuelo séptimo era un labrador acomodado pero de rancio abolengo pechero, no vas a necesitar nada de la Heráldica. Pero si era un infanzón, no tienes muy claro de donde salió pero tienes la descripción de su escudo o una piedra armera en la casa del pueblo, puede serte de ayuda.

Como todos deberiamos saber ya a estas alturas, los escudos empezaron a adoptarse por los caballeros en la edad media para distinguirse en la batalla. Era una marca personal, el “branding” de la época. Cuando los escudos perdieron funcionalidad en la batalla o en el torneo, se convirtieron en un objeto decorativo pero tambien en un elemento de prestigio. De identificar al caballero pasaron a identificar a su linaje, pues sus descendientes los adoptaron para que todo el mundo supiera de quien descendían.

Cuando los linajes de esos caballeros empezaron a combinarse mediante el matrimonio, los escudos también lo hicieron. Los escudos se partían para que salieran las armas de papá y de mamá hasta el punto que en la edad moderna, como todos querian salir en la foto, se pueden ver algunos blasones de 4, 8, 16 y hasta decenas de cuarteles en algunos casos muy extremos.

Y ahi es donde el heraldista y el genealogista se juntan. Los dibujos en los blasones nos hablan no tanto de qué apellido estuvo allí sino de qué rama de ese apellido estuvo o no estuvo, de quién se casó con quién, incluso -si encontramos alguien con el mismo apellido y armas iguales o similares en otro lugar- de dónde venían. En ocasiones incluso nos hablan un poco de la historia de la familia ya que si se salen un poco de las representaciones habituales de torres, leones y elementos similares, podrían estar representando un hecho con el cuál estuvo relacionado su primer portador. Si el escudo está, por ejemplo, labrado en los muros de una iglesia nos esta insinuando que la familia que lo llevaba construyó o participó de forma importante en la construcción de esa iglesia…

Para eso -insisto- primero tenemos que tener un antepasado noble, segundo, un antepasado noble que tuviera escudo y además, lo mas complicado, que ese escudo se haya conservado o que quede alguna referencia escrita. Y, por último, tener unos asentados conocimientos en la materia para no caer en errores que podrían enredar las ramas de nuestro árbol.

En el mío no hay un noble ni medio. Los escudos de armas que tengo, incluido uno correspondiente a unos Ratia que pulula por todos los libros de apellidos- me los he hecho yo porque me resulta divertido y me gusta conocer la Heraldica, como tantas otras cosas porque nunca se sabe que te vas a encontrar en el futuro, tanto en mi genealogía o mi historia familiar como en la de otras personas a las que ayudo a hacer su árbol. La Heráldica forma parte de la Historia y a mi me gusta la Historia. Pero por otro lado, la genealogía ya no es hoy en dia un tema exclusivo de nobleza. No es obligatorio empollársela. La Heráldica es una disciplina muy interesante y entretenida y conocerla esta muy bien, pero mientras no encuentres en tu investigación a alguien que haya podido poseer un escudo puedes ahorrarte el esfuerzo.