Un fajo de cartas de amor vendido en un rastrillo se convierte en teatro

 

A veces me imagino que si fuera a alguno de mis parientes menos interesados en lo que hago y les dijera que acabo de ver una pelicula estupenda que cuenta la historia de unos campesinos que emigraron a otro pueblo tras la expulsion de los moriscos para repoblarlo, que le han dado a esa pelicula tres goyas y que es un exito de taquilla, iria a gastarse los diez euros tan contento.

Le doy vueltas a la misma recordando esta noticia -que ya tiene un tiempo- que me parece maravillosa: dos escritoras hicieron una obra de teatro a partir de un fajo de cartas, un legajo de documentos familiares deshechados y vendidos en un mercadillo, y me pregunto si algun nieto, sobrino o pariente colateral mas o menos lejano pagará su entrada para ver el  montaje.

Y eso me lleva a añadir un recurso más a la lista de como hacer llegar nuestras historias a sus destinatarios: a traves del arte y la literatura, por supesto pero ¿se nos ocurre tan a menudo una obra de teatro como posible vía?. Y no hablo de un montaje profesional en el Teatro Principal. Simplemente de escribir un teatrillo  sobre algun hecho o persona interesante para que lo interpreten los niños de la casa un dia de reunión familiar…

Le daré vueltas.

 

 

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