Igual que hay apellidos vascos y apellidos catalanes, hay apellidos aragoneses. Y si hay un apellido aragonés que destaca sobre el resto, ese el apellido Gracia.

Pero ¿De donde viene este apellido? Hay dos posibilidades. Una, es de la que vamos a hablar a continuacion. La segunda es residual: del nombre femenino Gracia (Juan, hijo de Gracia, por ejemplo). En este caso podriamos remontarnos a mucho tiempo más atrás. A lo mejor es el caso de estos de Benabarre.

Pero lo normal es que si tienes el apellido Gracia en tu árbol, hayas tenido un niño expósito en tu arbol (si es niña, habrá sido ella misma o su padre).

El hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, conocido hoy en dia como hospital provincial y ahora situado en la C/ Ramon y Cajal, es uno de los hospitales mas antiguos de España, fundado por la ciudad en 1425 con el apoyo del rey Alfonso V.

En el siglo XVI ya ocupaba una gran extensión entre lo que hoy es el Coso, Santa Engracia, Santa Catalina y Paseo Independencia y tenia pabellones para atender enfermos de distintas clases. Tambien acogía a los niños que se quedaban sin padres o que aparecían abandonados en los tornos y en las puertas de las Iglesias. No suelen faltar en los Cinco Libros de las Iglesias los bautismos de estos niños de padres desconocidos, a los que solo se les ponía un nombre de pila y luego se enviaban a Zaragoza.

El siglo XVIII marcó record de niños abandonados. Solo entre 1786 y 1790 llegaron 2.446 al Hospital. Más los que habían muerto por el camino.

Una vez en el hospital, no las tenían todas consigo. Las condiciones penosas del hospital, los deficientes cuidados por el escaso personal o por amas de cría que eran contratadas por muy poco dinero… todo eran dificultades para estos pequeños cuyo única falta era haber nacido en circunstancias no aceptadas socialmente.

De esos 2246 que habíamos visto llegar al hospital, solo 200 sobrevivieron, con su nombre de pila y un “de Gracia” que les recordaría siempre de donde venían.

Si salían del Hospital, no era para ser adoptados tal y como hoy lo entendemos, sino “acogidos” por alguna familia que seguramente lo hacía porque necesitaba brazos para la economía familiar. Seguramente en muchos casos se acababa integrando y surgía el cariño, pero muchos seguramente tuvieron que sufrir malos tratos y abusos además de las miradas y cuchicheos del vecindario. Los que no tenian esta suerte, pasarían con los años a talleres donde aprendian oficios para intentar integrarse en la sociedad y aunque muchos lo consiguieron, otros muchos acabaron en las calles.

Yo tengo en mi árbol algun que otro Gracia, de lo cual me alegro bastante aunque suponga tener ramas dificiles- por no decir imposibles- de escalar.

Tener un de Gracia en tu arbol ya no es una mancha sino es algo que inspira, porque me hace pensar que tengo unos genes envidiables de alguien que fue capaz a tan corta edad de superar las mas adversas dificultades; que motiva, porque te hace pensar en que una persona en esa época pudo sobrevivir a todas esas penurias y maltratos, que no podré hacer yo (incluso localizar a sus padres); y que te hace relativizar, desde luego, cuando te vienen mal dadas.

Si tienes un gracia en tu árbol, o cualquier otro apellido de expósito, enhorabuena.