Cuando se comienza el árbol genealógico, nuestro radio de acción geográfico suele ser muy concreto. Hay de todo, por supuesto, pero nuestras expectativas de búsqueda suelen empezar en nuestros alrededores, o en un pueblo o comarca concretos, para luego ir ampliándose progresivamente. En el camino, tenemos que descifrar nombres de pueblos que no habíamos oído en nuestra vida, algunos incluso ya desaparecidos, y echarle recursos e imaginación para dilucidar a que localidad extranjera se refieren con ese nombre tan extraño que seguramente está cogido de oídas.

Para acudir en tu ayuda si algo de esto te sucede, aqui van unos cuantos recursos -sobre todo para Aragón- que a mí me han salvado la vida de vez en cuando.

Los Pueblos y los despoblados. La obra de Antonio Ubieto Arteta que recoge una somera historia de las localidades de Aragón, inlcuyendo topónimos que ya no existen pero que aparecen en documentación histórica. Lo puedes consultar enterito aquí.

SITAR El es portal geográfico aragonés. Puedes ver online un mapa de Aragón y escribir en su buscador ese topónimo grande o pequeño del que aun pueden quedar vestigios.

ICGC La entidad catalana que se ocupa de su cartografía tambien tiene portal en el que , entre otras cosas, se pueden consultar mapas antiguos.

Instituto Geofrafico Nacional. En otros tiempos tiraba del SIGPAC, que no es otra cosa que un catastro rural. Pero ahora tenemos el portal del IGN, como el SITAR pero a nivel nacional. Para situar de donde venía ese antepasado viajero o emigrante.

-Si tu tatarayayo vino desde más allá de los Pirineos, puedes intentar localizarlo aquí, en el portal geográfico francés.

Cuando rehagamos nuestra Historia Familiar hay que tener en cuenta que las fronteras, los lugares y los nombres de los sitios han podido cambiar a través del tiempo dificultando la localización de los lugares donde vivieron nuestros antepasados. Por eso, hay que conocer no sólo estos recursos actuales sino tener a mano mapas antiguos que dibujen las carreteras o caminos por los que se movieron nuestros ancestros, que no son otra cosa que las rutas que llevan a nosotros.